Tras el 29 de septiembre. Este es un blog serio y formal, oigan…

…Por lo que si estuviese en un país serio, tras una convocatoria en serio de una huelga general, me sentiría en la obligación  de reflexionar sobre el resultado de “la huelga”. Y llegaría a la conclusión de que los sindicatos “de clase” en este país siguen recorriendo su inexorable camino hacia la irrelevancia total. En el 2002 ya quedó demostrado que habían perdido su fuerza y su poder de movilización en casi todos los sectores productivos; sólo les quedaban las administraciones y servicios públicos y las grandes compañías industriales, puertos y grandes mercados de abastos. Tras las convocatorias de este 2010, ya podemos afirmar que han prácticamente desaparecido también en las administraciones y empresas públicas. El fracaso final de la huelga en las grandes ciudades ha venido determinado por su incapacidad para parar el transporte público en la mañana.

Como datos curiosos pero significativos, en el desindustrializado Madrid sólo se ha notado la huelga en los camiones bloqueados a la entrada de Mercamadrid durante la madrugada, menos autobuses a primera hora (pero el metro casi no se ha visto afectado), los comercios chinos han sido los únicos que estaban cerrados a las 10 de la mañana y Telemadrid ha tenido apagón… hasta la hora del fútbol, que con las cosas importantes no-se-jue-ga, ¡cojones, ya!

Pero este país es Expaña, no un país serio. Y la huelga no ha sido seria, sino una coña pactada en la que ni siquiera el gobierno se molesta en ofrecer cifras totales sobre la incidencia de una huelga general. Inaudito comportamiento que sin duda creará escuela futura en la Unión Europea, fíjense lo que les digo.

Así que de reflexiones, que no interesan a nadie, mejor pasamos. Simpelmente me remito a la primerísima entrada de este blog del 1 de mayo, en la que sin hacer juicio de valor alguno, les previne y aconsejé sobre el cambio de perspectiva que debía hacer todo buen trabajador expañol a partir de entonces.

Respecto al presunto motivo de esta huelga, la aprobada ley 35/2010, no se preocupen. Poca cosa va a suponer, en realidad. Seguirá despidiéndose el mismo número de trabajadores que tocaba hasta fin de año, ni más ni menos. Lo único que cambia es que en vez de seguir despidiendo a troche y moche a jovenzuelos con contrato precario y/o temporal, a partir de ahora (si los jueces de lo social se dejan y aplican el espíritu de la nueva ley) los que empezarán a ser pateados afuera serán los viejunos, las “vacas sagradas” de las empresas que hasta ahora se habían visto a salvo de todas las crisis por lo oneroso que era su despido.

Para animar a estos últimos, sobre todo teniendo en cuenta lo complicado que va a ser encontrar trabajo a ciertas edades, aquí les dejo este tema que sin duda ellos reconocerán, y les recuerdo que en Expaña, en el paro, no se vive tan mal (como demuestran los millones de parados ya existentes sin que tal cosa provoque ni la más mínima rotura de la “paz social”)

Es una laata, el trabajar…

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