Breves comentarios de actualidad: idiosincracias patrias

A) Luis García Berlanga se fue, pero quedan para siempre obras como Bienvenido Mr. Marshall o La escopeta nacional, que tan bien supieron retratar la genuina idiosincracia del sano y noble pueblo español. Sólo Marco Ferreri con joyas como El pisito y El cochecito se le acercó en el fiel retrato de una particular y eterna forma de ser de un país. Ambos directores contaron en muchas ocasiones con el mismo “guionista de confianza”, Rafael Azcona. Los tres se nos han ido ya. Ahora nos quedan cosas como Torrente, como reflejo de la idiosincracia expañola que se transforma pero nunca muere. Pero convendrán ustedes, que no es lo mismo el bueno de Santiago Segura que los tres antes mencionados… Pues nada, ahora que lloverán los homenajes de rigor, así de primeras se me viene a la cabeza este austrohúngaro homenaje de los chicos de Muchachada Nui.

B) Parece ser, según oigo a todo el mundo, que D. Frenando Fernando Alonso no ha conseguido el llamado “Mundial de conductores de Fórmula 1”, popular espectáculo deportivo privado de Mr. Bernie Ecclestone, que últimamente goza de mucho predicamento por las expañas. Recuerdo haber oído por casualidad, hace meses, una entrevista a un ingeniero español que trabajaba para uno de los equipos actuales, en la cual declaraba que él estimaba que el “factor conductor” suponía sólo el 15% del éxito final de una escudería. Razón no debía faltarle, porque sin un coche ganador, ya se ha visto que ni siquiera Alonso, ni Chuck Norris ni Pérez-Reverte serían capaces de ganar el mundial. Lógicamente, la “Fórmula 1” es un espectáculo protagonizado por las prestaciones técnicas de los coches y las estrategias y tácticas de las escuderías. Así pues lo racional es, caso de empeñarse en ser “fan” de algo por aquello de la necesaria implicación emocional en la contemplación de un espectáculo, seguir a un equipo o escudería.

Pero los millones de españoles que se han aficionado a la Fórmula 1 en estos años, parece que son seguidores de un conductor, Alonso, y lo siguen a cualquier equipo que vaya este. Lo cual es bastante chusco, porque es como si un recién aficionado al fútbol fuese seguidor de un jugador en concreto (que por muy bueno que sea tampoco será el factor que suponga el 50% o más del triunfo final) y no de un equipo. En fin, como escribió Eduardo Marquina: “España y yo somos así, señora”

Me ha hecho gracia el montaje, aunque persista en el error. El caso es que en la carrera el Renault fue más rápido que el Ferrari. Poco pintan los pilotos.

Por cierto, este blog lo siente mucho por la mala elección de patrocinados (McLaren y Ferrari) que ha hecho Don Emilio Botín este año. Desde aquí animamos al bueno de Don Emilio, y condenamos enérgicamente esos rumores que empiezan a circular por las calles de Expaña sobre el presunto carácter de “gafe deportivo” de Nuestro Español Más Universal. ¡Qué mala es la envidia del populacho!

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