Creo en el Espíritu Ecológico, y en la comunión de los consumidores responsables, amén.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

(Un fragmento del Credo de la S.I.C.A.R. [1] )

Puede que recientemente  hayan leído u oído sobre este experimento que hizo la OCU: ocultar  un dispositivo GPS en 15 aparatos electrodomésticos o electrónicos que habían sido dejados en los puntos normativamente establecidos para, teóricamente,  su posterior reciclaje. El resultado del estudio, tras verificar las trayectorias recorridas por esos aparatos, no podrá sorprender a nadie excepto a las legiones de creyentes en el reciclaje que por ahí fuera pululan. Lo mejor es que cada uno de esos aparatos incluía en el precio un sobrecoste para financiar su reciclamiento, y solo el 20% de los que se llevan a reciclar por sus ex-usuarios acaba siendo reciclado finalmente. ¡Si es que esto de la ecología post-industrial es un gran negocio, oiga!

Pero también es aleccionador saber cómo acaban otros programas de reciclado. Por ejemplo, estoy seguro que algunos de ustedes son unos ciudadanos ejemplarmente concienciados, que incluso ya desde el 2002 han llevado a los puntos SIGRE en las farmacias todos los medicamentos caducados o sobrantes que tenían en casa. Pues tienen suerte, aquí tienen información para poner a prueba su fe ecológica- recicladora (y ya se sabe que las pruebas sirven para reforzar nuestra Fe, como ya decían los curas tiempo ha):

http://www.viceland.com/es/v3n4/htdocs/farmacausto-824.php#ixzz1Efv7Mtp4

Pero en absoluto esas dos son las únicas fallas de reciclaje conocidas. Por ejemplo, hay testimonios incluso en tiempos recientes, de que en ciertas poblaciones la utilidad de separar las basuras de distinto tipo en contenedores diferentes es nula. En algún punto del proceso lo que se había separado “en origen” acaba mezclándose, inutilizando así los bravos y nobles esfuerzos ecológicos de los concienciados creyentes y ciudadanos. Esto en realidad puede incluso tener su lógica: no hay ninguna garantía de que en los contenedores amarillos sólo haya envases de plástico o metal, y de que en los azules sólo haya papel y cartón, o de que sólo haya vidrio (¡sin cristales!) en los verdes . Al final, la separación de materiales que más cuenta es la que se hace en destino en el centro de procesamiento.

Considerado así, no es de extrañar que fuesen ciertas esas historias que corrían en algunos lugares, sobre que la basura separada en los contendores quedaba mezclada y revuelta ya en los mismísimos camiones de la recogida (si le preguntan en público a algún responsable muncipal sobre esto, se lo negará, y dirá que son “leyendas urbanas”. Pregunten mejor en privado a los empleados de recogida de su población, si tienen confianza con ellos)

Como curiosidad, pongo algunos enlaces que demuestran, en algunos sitios, la inutilidad real de estos esfuerzos ecológicos ciudadanos. Los he podido encontrar durante una breve búsqueda por la red -seguro que ustedes podrían encontrar otros-:

Vídeo “pillada” en Badajoz, creo: http://www.hoy.es/videos/tus-videos/denuncia/998798625001-verguenza-denunciar-favor.html

Caso en Málaga: http://www.revistaelobservador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=4625&Itemid=5

Caso en Torrent:

(En el siguiente no se queden sólo con la noticia-propaganda, lean los comentarios de los lectores después: ) http://www.canalsolidario.org/noticia/yo-no-separo-la-basura-para-reciclar-porque-luego-lo-juntan-todo-ein/24184

(Incluso aunque los vecinos y camiones separen como se debe, luego la basura puede quedar mezclada en la propia planta “de tratamiento”:)  http://www.diarioinformacion.com/marina-alta/2011/05/21/descontrol-planta-calp-arruina-reciclaje-basura/1129826.html

Así pues, en muchas ocasiones, separar las basuras con la intención de así colaborar en su futuro reciclaje es un puro acto de fe.  En realidad, puede que según el ayuntamiento en donde residas, tu esfuerzo como ciudadano ejemplar y ecológico no tenga ningún efecto práctico. Pero eso no quiere decir que todo lo montado alrededor de ese “presunto reciclaje” sea un sinsentido idiota. Las autoridades te permiten, al poner a tu contribuyente disposición un oneroso sistema de reciclado absolutamente inefectivo, que puedas tranquilizar tu conciencia de consumidor contaminante (o como se decía en la religión anterior, tu conciencia de ser un pobre pecador) comulgando con todos los vecinos que igual que tu depositan cuidadosamente sus basuras en los contenedores correspondientes. Demostrando así una superioridad moral sobre todos esos ciudadanos inícuos e incívicos que ignoran permanentemente los distintos códigos de colores al allegarse a los municipales contenedores. Así sea.

(Y que no falten los pecadores nunca en esos municipios, porque si todo el mundo hiciese lo debido, entonces nadie sería moralmente superior a nadie y no habría ningún beneficio, ni  práctico ni ético o moral. ¡Simplemente estarían todos “haciendo el canelo” separando lo que luego alguna empresa que cobra por sus servicios acabará juntando ¿indebidamente? en algún momento!)

[1] Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana
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