28 de diciembre de 1978: la inocentada que no fue

  Puede que hayan leído hoy por las redes algunos  comentarios malintencionados sobre el magnánimo gesto de Su Inmune Majestad Don Juan Carlos, que sin obligación mediante alguna ha presentado en público los presupuestos de Su Casa, llamando algunos maledicentes la atención sobre el hecho de que este ejemplar ejercicio de transparencia haya ocurrido un 28 de diciembre y haciendo las típicas bromas sobre “la inocentada que nos ha querido hacer creer el Rey”. En fin, ignorando los necios chascarrillos de los antipatriotas de siempre, estos comentarios me hicieron recordar algunas noticias inesperadas que saltaron algún 28 de diciembre y que en un principio hicieron pensar a la gente que eran noticias falsas típicas de la fecha.

Me acordé, como ejemplo de la “inocentada” más gorda de esa clase, la que hizo el gobierno de González a Mario Conde el 28 de diciembre de 1993, con su destitución de Banesto e intervención sorpresa de la entidad. Pero después me vino a la cabeza una “inocentada” más gorda aún que al final no se atrevieron a publicar…

El año era 1978 y durante todo él se había estado gestando La Sacrosanta Constitución Española (q.D.g.m.a), que fue negociada y finalmente aprobada por las Cortes el 31 de octubre y ratificada en referéndum popular el 6 de diciembre (de ahí nace la fecha del ahora agonizante Puente de la Inmaculada Constitución), con abrumador éxito de crítica y público (algo menor en las Provincias Traidoras Vascongadas). Los últimos actos necesarios antes de la entrada en vigor de La Constitución eran su sanción por el Rey y su publicación en el BOE, momento en que entraría en vigor. Su Majestad sanciona finalmente La Constitución el miércoles 27 de diciembre. La Constitución tendría pues que haberse publicado en el BOE del siguiente día y empezar su feliz vigencia, el jueves 28 de diciembre de 1978. Sin embargo, inexplicablemente, su publicación se retrasa un día y finalmente aparece en el BOE del 29 de diciembre. ¿Una gran oportunidad perdida de gastar la inocentada más elaborada de todos los tiempos? ¿Faltaba acaso sentido del humor en la Expaña de La Transición®?

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