“Sorpresa para el nuevo comerciante” o “¿A quién le toca limpiar hoy la entrada del metro?”

 Una cosa que llevo viendo desde hace un par de años en las calles céntricas de la ex-imperial y cosmopolita capital de la Nación Madrileña, es que los locales comerciales en las “zonas premium” se siguen alquilando. Más que antes incluso: tras un año decepcionante el nuevo negocio cierra, y tras unos meses de local cerrado llega otro inquilino, que también cierra meses después, y unos meses más tarde llega otro…etc.  Una sorprendente y continuada serie de aperturas y cierres en las que supongo que el “casero”, montadores y escaparatistas son los únicos que salen ganando mientras los fracasados comerciantes y sus proveedores salen trasquilados sucesivamente…

Y es que abrir una nueva tienda en Madrid es toda una aventura llena de sorpresas. Por ejemplo, usted ha contratado audazmente el alquiler de un local que acaba de ser abandonado por una franquicia de perfumerías/droguerías a principios del verano. El local tiene justo a su puerta una boca de metro, factor que desde luego habrá sido tenido en cuenta para acordar el precio final del alquiler del local (¡los locales con accesos bien comunicados se pagan, señor tendero!). En fin, al final se queda el nuevo inquilino con el local y en agosto empiezan las obras para la apertura del nuevo y feliz negocio en septiembre.

 Con lo que no contaba el comerciante arrendatario en  julio, es que esa boca de metro iba a ser una de las que, sin previo aviso, el Consorcio de Transportes iba a clausurar en agosto. ¡Córcholis! diría entonces sin duda el nuevo emprendedor (o alguna interjección similar). Lo que también debió decir el dueño del local que acababa de alquilarlo, es aquello de “Santa Rita, Rita, lo que se firma no se quita” respecto a la súbita pérdida del acceso directo de transporte público “a la mismísima puerta del local”

 Pero no crean que ahí acaba la anécdota. Lo que iba a ser un “plus” del local , bien puede acabar convertido en un “inconveniente”. Y es que hay un efecto secundario causado por la medida del cierre de esta entrada de metro en este agosto.  La limpieza de las escaleras de acceso a la clausurada entrada se ve que corría a cargo de Metro de Madrid. Ahora que la entrada está clausurada, Metro ya no limpia el acceso, y el ayuntamiento se ve que tampoco piensa encargarse de ello porque a Metro le haya entrado el capricho de abandonarlo. Aquí les presento unas fotos del acceso en cuestión tomadas ayer domingo por la tarde, siete días después del repentino y traicionero (pero justo y necesario, alabada sea Merkel) cierre del vestíbulo secundario y sus dos bocas de acceso:

La suciedad empieza a acumularse en las escaleras del ex-acceso

Local bien comunicado

Ahorrando en gastos de limpieza

Acercándonos un poco, percibimos una luz sospechosa al otro lado de la verja

Limpieza clausurada

Por aquí ya no se cuela nadie (y si lo intenta encima se va a poner perdidos los zapatos)

Metiendo intrépidamente la cámara por el hueco de la verja, comprobamos que efectivamente las luces del vestíbulo no están apagadas. Recordemos que es domingo por la tarde, así que seguro llevan encendidas todo el fin de semana (y probablemente, siguen encendidas desde que se clausuró el acceso) ¿Donde queda el ahorro de factura eléctrica que argumentaba Metro para el cierre de los vestíbulos? No pudieron llegarse a fotografiar las máquinas expendedoras que quedaron dentro del cerrado vestíbulo, pero cabe preguntarse si también siguen encendidas, como lo están las luces… Aunque ciertamente, al menos el verdadero objetivo, que dejasen de colarse las hordas ciudadanas por ese vestíbulo sin segurata, sí que se ha conseguido.

Ahorrando en luces

¡Niñooooo! ¿Ya te has vuelto a dejar las luces de la entrada encendidas? ¡Qué no está la virgen de parto!

Bueno, un mantenimiento SÍ que claramente se lo está ahorrando Metro; el de la limpieza del acceso, que de seguir así “en tierra de nadie” resultará sin duda en breve tiempo una agradable fuente de efluvios aromáticos (y otras cosas) para transeuntes y para el afortunado comerciante que ha alquilado ese local “céntrico bien situado” con una salida de metro “¡justo en la misma puerta!”

Son anécdotas urbanas como esta las que hacen poner una sonrisilla desempática en el rostro de uno… 😀

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