Primero vinieron por los coches, pero como yo no tenía cuatro ruedas…

Disculpen que hagamos un desvío (encima ultralocalista) respecto a la programación prevista del blog, pero realmente lo ocurrido este pasado domingo en La Capital del Régimen/Reino/Ex-Imperio ha sido una notable novedad, a nuestro entender. Aunque de ella sólo pudieron ser testigos las escasas personas que un Domingo de Ramos no están fuera de Madrid: el personal contratado para la ocasión, algunos viejos que están ya demasiado pochos como para irse de vacaciones de Semana Santa, algunos turistas despistados de esos que se preguntan a cuantos kilómetros de la Puerta del Sol está la playa más cercana y cuatro pringadetes en edad laboral que no tienen en donde caerse muertos o en donde pasar estos días tan turísticamente señalados de Semana Santa.

Y es que ni siquiera en los tiempos del faraón Gay-Ard-Onh se llegaron a semejantes niveles de apropiación del espacio público para el evento patrocinado de turno.  Vedar durante toda una jornada el tránsito de coches en gran parte del centro es ya una costumbre hecha norma, para el regocijo de los ciudadanos de Bien. Pero prohibiciones como esa han quedado en minucias, comparado con lo de este domingo 14 de abril. Porque en el corte al tráfico de casi todo el centro esta vez no se han salvado ni los automóviles «ecológicos», ni las siempre promocionadas bicicletas, ni siquiera las carrozas que antes, en los grandes cortes con municipal permiso, eran las únicas que tradicionalmente podían circular (fuesen estas carrozas procesionales, de los Reyes Magos, o de las Reinas LGBTIQetc.) No, esta vez estaba prohibido el tránsito TAMBIÉN A LOS PEATONES en una gran parte del centro de Madrid. Todo para que una empresa privada, previo pago suponemos, pudiese disponer a sus anchas de la antiguamente conocida como «vía pública»:

Habitantes del lugar y otros indeseables, abstenerse de pasar.

Mapa del área oficialmente prohibida a los peatones a las 7 de la tarde del pasado domingo (verificada empíricamente por un miembro de esta redacción).

En fin, todo un récord  que anotar en el haber de nuestra faraona Kar-Men-Ah. Pero no les quepa duda: aunque este logro pueda parecer muy difícil de superar por futuras/os alcaldesas/os, ya verán como más tarde que pronto este ejemplo máximo de expropiación temporal de la ciudad a sus habitantes quedará en un juego de niños, comparado con lo que se hará en el futuro (al fin y al cabo, ustedes que son gente de Bien, pase lo que pase van a seguir pagando impuestos y votando listas de concejales, como Social y Democráticamente está mandado).

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